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miércoles, 23 de agosto de 2017

Las Guerras Púnicas 1


Las Guerras Púnicas son “una serie de tres guerras libradas entre Roma y Cartago, en el período comprendido desde el año 264 a. C. hasta el 146 a. C. Cuando se produjo el conflicto, este fue el mayor enfrentamiento bélico que había tenido lugar hasta la fecha”. 

El término púnico “deriva del latín punicus o poenicus e identifica a los cartaginenses, en referencia a los ancestros de estos, los fenicios. Por su parte, los cartaginenses denominaron estos conflictos como Guerras romanas”. 

Algunas causas de las Guerras Púnicas
La principal causa, de las denominadas Guerras púnicas, fue "el conflicto de intereses entre el Imperio Cartaginense y la, por entonces, República de Roma, en plena expansión y que iba camino de convertirse en el vasto imperio en el que se acabó convirtiendo".

Inicialmente, los romanos estaban interesados en expandirse vía Sicilia, cuyo territorio estaba en parte bajo el control cartaginés. “Al comienzo de la primera guerra púnica, Cartago fue la fuerza dominante del Mediterráneo Occidental, con un gran dominio marítimo”. Roma era una fuerza que ascendía con rapidez en Italia, pero que carecía del poder marítimo de Cartago. 

Antecedentes
A mediados del siglo III a. C., Cartago era una gran ciudad que estaba ubicada en la costa de lo que hoy se conoce como Túnez y que fue fundada por los fenicios a mediados del siglo XIX a. C. Fue una poderosa ciudad-estado, con una inmensa red comercial, a la que tan solo Roma, en toda la región, podía emular en cuanto a población, riquezas y poder. 

Cartago

Aunque “Cartago ostentaba el mayor poderío naval del mundo antiguo, no mantenía un ejército grande de forma permanente. Prefería contratar mercenarios, sobre todo, indígenas de Numidia, para que estos libraran sus batallas. No obstante, la mayoría de los oficiales que comandaban sus tropas sí eran ciudadanos naturales”. 

Los cartaginenses eran reconocidos por sus habilidades a la hora de navegar. Muchos de ellos, provenientes de las clases bajas, escogían la marina para servir, lo que les proveía de ingresos estables a la par que les permitía hacer una buena carrera. 

En el año 200 a. C., la República Romana había tomado el control de la parte sur de la península itálica. “A diferencia de Cartago, la República Romana no disponía de una flota que le permitiera ser competitiva en batallas navales contra la armada cartaginense. Sin embargo, aunque los comandantes romanos sabían que la batalla marítima estaría perdida incluso antes de comenzar, también eran conscientes de la superioridad del ejército de Roma sobre los mercenarios de Cartago, de modo que decidieron atacar Sicilia por tierra". 

Primera Guerra Púnica (264 - 241 a. C.)
La Primera Guerra Púnica estalló en Sicilia. “La isla estaba habitada por colonias griegas de la República Romana, en sus límites orientales, y asentamientos occidentales de Cartago. La participación directa de Roma en el conflicto se inició tras la petición de ayuda de la colonia griega de Mesina, ubicada en el promontorio siciliano más cercano a Italia. Los romanos rápidamente rescataron la colonia del cerco de Cartago”. 

Durante los años 262-261 a. C., “las tropas romanas avanzaron sobre Sicilia y rindieron Agrigento, tras un prolongado sitio. Pero su conquista no constituyó una ventaja convincente sobre los cartaginenses, cuyo dominio marítimo les permitió recuperar regiones costeras de Sicilia e incluso saquear asentamientos costeros de Italia”.  


Como resultado de esto, en el 260 a. C., el Senado de la República tomó una decisión trascendental: “Cartago sería desafiada en su propio terreno y Roma, hasta ese momento poderosa solamente por tierra, comenzaría a armar una flota competitiva. 

Los romanos lograron capturar un barco de guerra de Cartago que se había encallado. La nave era de reciente introducción en las armadas del Mediterráneo y poseía cinco bancos de remos, con capacidad para 300 remeros, lo que la hacía más grande y pesada que las conocidas hasta entonces, tiradas por tres bancos de remos. 

El tamaño de los barcos era de vital importancia en las batallas marítimas, por lo que los romanos comenzaron a construir sus buques basándose en aquel capturado. Así, la primera armada romana nacería integrada por potentes barcos, superiores a sus homólogos. El Senado ordenó construir 100 naves como la hallada en un plazo de dos meses, muy poco tiempo, pero asombrosamente la orden fue cumplida. 

La primera victoria romana fue un duro golpe para los de Cartago, que aventajaban a sus inexpertos rivales por 30 barcos. La batalla fue en Milas (ahora Milazzo), a unas pocas millas al oeste de Mesina, en el año 260 a. C. 


Con ese éxito, “Roma ganó confianza en el mar y ordenó la construcción masiva de más barcos para formar una armada capaz de retar a Cartago en su propio territorio”. La misma estuvo lista en el año 256 a. C. La nueva armada integraba 250 navíos de cinco bancos de remos, 30 mil marines y 80 barcos de transporte con 500 unidades de caballería, además de comida y suministros para el ejército completo. 

“De forma gradual, los romanos cortaron las rutas de suministro de los pueblos cartagineses, lo que unido a la victoria naval obtenida en el año 241 a. C. en Trapani, en el extremo noroccidental de la isla, le permitió consolidar su dominio en la guerra”. Como consecuencia de este resultado, el comandante de las tropas de Cartago fue crucificado y el gobierno derrotado accedió a negociar la paz. Sin embargo, muy pronto quedó en evidencia que Roma no tenía intención de respetar su parte del acuerdo y que iría a por más en su camino, que pretendía consolidarse como un futuro imperio. 

“Cuando una rebelión estalló en el 238 a. C. en Cerdeña, otra isla cartaginesa, Roma envió a un ejército para asistir a los rebeldes. Como resultado, la isla pasó al dominio romano (en el año 227 a. C.) y se convirtió, tras Sicilia, en la segunda provincia de Roma. Con el final de este conflicto y su acuerdo, que increíblemente incluyó otra indemnización de Cartago, Córcega -solo de nombre cartaginesa- fue traspasada también a Roma”. 

Tal vez la consecuencia política más inmediata de la Primera Guerra Púnica fue la caída del poder naval de Cartago. “Las condiciones firmadas en el tratado de paz tenían la intención de comprometer la situación económica de Cartago y de impedir la recuperación de la ciudad”. La indemnización exigida por los romanos había causado tensión en las finanzas de la ciudad y obligaron a Cartago a buscar a otras áreas de influencia para poder pagar a Roma. 

“Con la posesión romana de las mayores islas del occidente del Mediterráneo, Cartago entonces apuntó sus intereses geopolíticos -para compensar sus pérdidas- hacia la península ibérica, específicamente hacia el territorio que hoy ocupa España. De hecho, la ciudad de Cartagena o Nuevo Cartago, es fundada por aquel entonces”. 

Esta posesión tendría dos ventajas para Cartago: “Un rico puerto en la costa de España, justo frente a Cartago, y una cercanía valiosa a minas ricas en oro y plata”. Sin embargo, la presión cartaginesa por extenderse más al norte en España, despertó las alarmas en Roma, que la vio como una amenaza para sus posesiones en el sur de Francia. 

Finalmente, un tratado firmado por ambas partes en el año 225 a. C. establecía el río Ebro como la línea limítrofe de los intereses romanos y cartagineses sobre España. Esta estaba tan al norte que, ciertamente, la península ibérica era reconocida como una provincia de Cartago. 

¿Quieres saber qué pasó después? 

Pepe Cocodrilo






Notas bibliográficas y citas:
http://www.historialuniversal.com/2010/03/guerras-punicas-roma-cartago.html
http://www.historialuniversal.com/2010/03/primera-guerra-punica-cartago-roma.html
http://www.historialuniversal.com/2010/03/segunda-guerra-punica-cartago-roma.html
http://www.historialuniversal.com/2010/03/tercera-guerra-punica-cartago-roma.html
http://www.romaimperial.com/guerras-punicas/
http://www.romaimperial.com/primera-guerra-punica/
http://www.romaimperial.com/segunda-guerra-punica/
http://www.romaimperial.com/tercera-guerra-punica/

1 comentario:

  1. Virgilio escribe en su "Eneida" la supuesta causa por la que Roma y Carthago entraron en conflicto. Y en ese libro se habla de la bella Dido, la desdichada que amó al caudillo del que debía descender el gran pueblo destinado a convertirse en un gran imperio: Roma. Dido y Eneas es de esas historias de amor que ha trascendido a los tiempo por su delicada belleza y porque el amor que no puede mantenerse junto al que ama siempre será tema de conversación entre las almas sensibles.

    Gracias por este artículo, porque la cultura ha de ser la base de nuestro entendimiento del mundo, y, además, las Guerras Púnicas, además de formar parte de la cultura clásica, es historia del mundo antiguo. ¡¡Este blog es fabuloso!! ¡¡Muchos éxitos!! ¡¡Muchos triunfos!!

    David Sánchez Florio

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