Definición de Correveidile:

1. Persona que trae y lleva cuentos y chismes // 2. Blog de los amantes de la lengua de Cervantes

martes, 26 de julio de 2016

"El Camino de las Estrellas" [1]

(Resumen del libro de Clara Villanueva y Josefina Fernández)

Reza la leyenda que Santiago era uno de los doce apóstoles de Jesús y vino, desde Jerusalén hasta España, para hablar acerca de la religión y de Jesús. En el año 44, cuando volvió a Jerusalén, fue decapitado y sus discípulos trasladaron su cuerpo para España a una región de Santiago, que esta cerca de Galicia. El tiempo pasó y un día, durante el siglo IX, el obispo siguió una estrella y fue guiado hasta los huesos de Santiago, los recogió y se los llevó para donde hoy es la Catedral de Santiago de Compostela.

Antiguamente también existía un camino que los religiosos hacían, hasta una ciudad que está en la costa de Galicia y que se llama Finisterre (o Fisterra), donde se dice que también es posible ver las estrellas de la Vía Láctea, en lugares muy oscuros. 


El tema del libro acerca del que voy a escribir narra la historia de Amy Randall, una joven periodista de Londres. Lo que pasa, es que su jefe la envía a España a hacer el Camino de Santiago para después hacer un reportaje sobre el mismo. 

Para eso, claro, ella tendría que hacer el camino como los peregrinos lo hacen, es decir, a pie. Además, para hacer el camino y ganar “la compostelana” hay que ir con una cartulina con varias páginas y en cada ciudad, por donde el peregrino pasa, le van poniendo un sello y cuando termina el camino, en Santiago de Compostela, le darán un certificado que comprueba que lo ha hecho.

El Camino de Santiago tiene varias rutas y Amy eligió el Camino Francés, así que lo empezó en Roncesvalles (Navarra), que fue precisamente la primera ciudad en la que se quedó, paró en un albergue y después se fue a conocer el pueblo.

Tras hacer un recorrido por esta pequeña localidad, estando fuera de la Iglesia pisó algo que pensó que era un papel, pero cuando lo recogió se dio cuenta de que era un pergamino muy antiguo, lo abrió y dentro tenía un trozo de vidrio. Lo primero que pensó fue en tirarlo, sin embargo por alguna razón se lo guardó aunque se quedó pensando que debería tirarlo, pero permanecía con el trozo. 

Al día siguiente caminó hasta la primera ciudad de la ruta y cuando llegó fue a conocer la ciudad donde había un puente llamado Puente de la Reina (Navarra). Allí algo llamó su atención debajo del puente y, cuando miró con más atención, vio que había otro trozo de vidrio que, por un impulso, recogió.


Cuando volvió al albergue se dio cuenta de que eran muy parecidos los pedazos y de que se encajaban a la perfección. Y así fue pasando por cada ciudad y cosas igual de extrañas le iban sucediendo, hasta pensó que su jefe había enviado a alguien de la revista para que la siguiera.


Amy siguió el viaje y en cada ciudad por la que pasaba había un misterio y algo le llamaba la atención, siempre algo imprevisible sucedía y, al final, se quedaba con un trozo más de vidrio. Cuando llegó a la última ciudad, antes de Santiago de Compostela, quería compartir con alguien las cosas que le habían sucedido por el camino, quería contarlo porque se dio cuenta de que todos los trozos que había recogido se encajaban y esto le dio mucho miedo.

En un minúsculo pueblecito gallego llamado Cebreiro, cuando se encontró con unos amigos que había hecho por el camino, por un momento pensó en hablar con ellos acerca de los trozos, pero tuvo mucho miedo porque no sabía qué era lo que significaba todo aquello, así que acabó no haciendo nada. 

Estaba comiendo en un restaurante cuando algo llamó su atención en el noticiario que estaba pasando por la televisión. La policía estaba hablando sobre los trozos de vidrio que se habían encontrado en la cripta de la Catedral de Santiago de Compostela, entonces fue cuando se dio cuenta de que eran los mismos que había ido recogiendo por el camino. 

La policía estaba explicando que arreglaban la vidriera con los trozos que faltaban y al día siguiente aparecían rotos nuevamente, esto era muy curioso porque en una de las ciudades por la que ella pasó alguien le había dado un papel que tenía escrito: “Nunca segundas partes fueron buenas”. Inmediatamente Amy pensó que esto podría tener alguna relación con los trozos de vidrio que ella tenía. 

Más tarde, se encontró con un amigo y cuando empezó a hablar con él acerca del tema, un camarero se aproximó y le dio la cuenta que aún no había pedido. En la cuenta estaba escrito que no podía hablar acerca de los trozos de vidrio con nadie, cuando giró la cabeza para hablar con el camarero este, simplemente, había desaparecido. Cuando ya estaba saliendo del restaurante le preguntó a otro camarero, que resultó que era el dueño del restaurante, sobre el otro camarero y él le contesto que solamente su mujer y él trabajaban allí. 

Amy acabó quedándose callada y no le dijo nada a este amigo. Volvió sola para el albergue, casi no pudo dormir y salió muy temprano hacía su destino final: Santiago de Compostela. 
Voladoira

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2 comentarios:

  1. ¡¡Una historia interesantísima!! Espero que salga pronto la segunda parte, para saber como termina. Gracias, Voladoira.

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  2. Foi un trabajo muy interesante y,
    Sin duda, plancetero.

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